Ventana Natal

La cultura es la expresión artística del hombre para manifestarse a través de diferentes técnicas en un espacio y tiempo determinados. Ella está ahí, latente, en cada persona, en la esquina del barrio, detrás de aquel baldío y en este caso en las ventanas del pueblo que he elegido…

La cultura es la expresión artística del hombre para manifestarse a través de diferentes técnicas en un espacio y tiempo determinados. Ella está ahí, latente, en cada persona, en la esquina del barrio, detrás de aquel baldío y en este caso en las ventanas del pueblo que he elegido.

La mayoría de las veces transito las mismas calles sin dejar de mirar para adelante, como apurándome por llegar primero con la mente que con el cuerpo. Muchas otras, miro el cielo, las personas que van y vienen, los árboles, los autos y los perros callejeros que circulan como los verdaderos dueños del lugar. A veces saludo al vecino o a algún conocido, y vago en mis pensamientos más profundos al sonido de la música conectada a los auriculares que distraen mis oídos, sin prestar demasiada atención a nada.

Sin embargo, un día cambió todo. Ese día me dediqué a observar las ventanas de mi pueblo. Me di cuenta que aquellas aberturas de madera y vidrios, desgastadas por el paso del tiempo, tenían algo que decir…

Los mensajes de lo que se vende en cada casa empapelan los vidrios natalinos, se puede encontrar desde ropa hasta electrodomésticos, por supuesto usados y a un precio mucho menor. No faltan también los que ofrecen artículos de consumo comestible, bebible o fumable importados de la frontera más cercana. Otras, donde los escaparates son los verdaderos protagonistas, convidan a la visión del transeúnte toda clase de elementos decorativos: macetas con plantas, barquitos, muñequitos, botellas de colección y hasta la bandera de Magallanes, como buenos sureños los natalinos aman y defienden su tierra patagónica.

Las ventanas natalinas han llamado poderosamente mi atención y han logrado que observe más allá de lo que veo en mi caminata diaria de la casa al trabajo y viceversa.

Lo que provocan todas juntas, con sus carteles, adornos y demases, es la real manifestación cultural de todo un pueblo al mismo tiempo, a través de un complejo y bien logrado acto como es dar a conocer un mensaje, lograr transmitir una idea o simplemente enriquecer el espacio visual para agrado del peatón, algo que jamás he visto en mis años de viajera por las calles del mundo.

Gracias a la curiosidad por las ventanas conocí a uno de los personajes más entrañables, Hugo Vera Miranda, natalino, escritor, poeta y con quien he compartido tardes mágicas desde su biblioteca en el interior de esa casa de la esquina. Con Hugo compartimos el amor por las ventanas, olvidándonos por un momento de los corrientes marcos y sus respectivos vidrios, como dice un cartel por ahí, e imaginar el mundo que se entreteje detrás de esos escaparates donde alguna vez yo también he colocado a mitad de precio mi corazón.

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One response to “Ventana Natal

  1. hi Flor , wowowowow beautiful words , amazing , OH YOU must write a book one day , your ability to write is amazing , it sucks you in and we as readers become entwined in the story and are sad when we get to the end cos we want more hahaha . its beautiful use of words Flor , I love and hugs always ,, hihi i print them and keep them after i have sent to google love you xxxxx

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