Eco Hostería Del Nómade

Cuando estaba terminando la carrera Administración Hotelera, decidí hacer mi tesis de grado sobre aquellos hoteles que tuvieran una visión de negocio sustentable desde su concepción.

Tomé de ejemplo algunos pocos hoteles de la Argentina, el tema de la sustentabilidad recién se empezaba a escuchar y la mayoría habían comenzado hacía muy poco tiempo.

Sin embargo, ningún propietario dudó en ayudarme con información detallada o incluso en dejarme recorrer las instalaciones de los complejos turísticos en los que estaba interesada.

Hoy dia, luego de 4 años de haber finalizado mis estudios, vuelvo a tomar contacto con uno de esos hoteles que llamó particularmente mi atención por representar tanto en la teoría como en la práctica lo que significa el concepto de Hotel Sustentable.

La Eco Hostería Del Nómade, es el proyecto personal de Alejandro y Cecilia, fotógrafos y documentalistas de aventura, fauna y naturaleza, quienes luego de años de viajar por el mundo haciendo lo que más les gusta, llegaron a Puerto Pirámides con el sueño de concebir un lugar para recibir a viajeros como ellos. Con mucho respeto por el ambiente, crearon la hostería ubicada en la única localidad dentro de la Reserva Natural Península Valdés, Patrimonio Natural de la Humanidad.

Desde sus inicios aplicaron conceptos de aprovechamiento energético, incorporación de paneles solares, reutilización de las aguas, con el objetivo de minimizar el impacto que pudieran ocasionar en este destino prístino.

Debido a este concepto de política sustentable global para gestionar la hostería, salieron ganadores del primer premio en el concurso de los Hoteles más Verdes de Argentina en el año 2012. Un reconocimiento nacional sumamente merecido, que en las propias palabras de Alejandro los incentiva a seguir siendo sustentables.

Con 8 habitaciones dobles y 2 apartamentos turísticos, Del Nómade ofrece confort y servicio personalizado en un marco de armonía y simplicidad. La hostería es famosa por sus desayunos artesanalescaseros con productos orgánicos de la zona.

Sin dudas la observación de ballenas es la estrella principal del catálogo de actividades que ofrece Península Valdés. La temporada de avistaje de la ballena franca austral comienza en Junio y se extiende hasta el mes de Diciembre. Otras actividades que se desarrollan con mucho éxito en esta región de la Patagonia Argentina son: travesías en kayak, buceo con lobos marinos, avistaje de aves, pingüinos, orcas, delfines y elefantes marinos.

La mejor época para visitar Península Valdés es de Septiembre a Abril, la Eco Hostería Del Nómade, se prepara para abrir sus puertas una temporada más el próximo 15 de Agosto.

Para conocer más detalles del concepto sustentable, aprender un poco mejor acerca del destino y reservar alojamiento, no dejes de visitar el sitio web de Eco Hostería Del Nómade:

https://ecohosteria.com.ar/es/

Galería

Sabías que…?

En este post, compartimos una serie de imágenes con breves frases para tomar consciencia sobre las consecuencias de nuestras acciones.

¿Qué opinas?

 

En Velero por el Mundo: De Austria a Puerto Williams

Si alguna vez soñaste con recorrer mares y océanos, viajar por países y dar la vuelta al mundo en un barco con la persona amada, pues seguro esta nota te interesará…

Beate Loecker (27) y Daniel Holleis (31) son una pareja de austriacos que viajan por el mundo en su barco a vela hace más de 6 años.

Todo comenzó cuando el padre de Daniel le regaló su velero para una Navidad, desde entonces Daniel ha atravesado el Océano Atlántico como quien va de compras al supermercado.

Luego de un tiempo especializándose y conociendo todo lo que debía saber acerca de la embarcación, decidió invitar a Beate, su novia, a unirse a esta aventura.

Ambos crecieron en pueblos cercanos, rodeados de naturaleza, montañas y mucha nieve. Ella estudió diseño y él es ingeniero eléctrico. Sin embargo, olvidaron la vida en la tierra y se embarcaron con un rumbo fijo…Viajar!

En estos años han recorrido diferentes países, ciudades, islas y mantienen un recuerdo feliz de cada lugar que visitaron, rescatando la calidad humana de quienes los acogieron en sus paradas.

Una breve mención de su itinerario: Portugal, España, Islas Canarias, Cabo Verde, El Caribe, Brasil, Uruguay, Argentina y Chile.

Así fue que llegaron a Puerto Natales y nos acompañaron por algunos meses, en los cuales aprendimos a conocer más de cerca otra forma de vida.

Hace algunos días atrás se despidieron con destino a Puerto Williams, su objetivo es trabajar durante la temporada de turismo, llevando pasajeros a recorrer los maravillosos fiordos patagónicos.

Por lo que si estás allí o visitas Puerto Williams no dejes de dar una vuelta por el muelle, tal vez tengas la oportunidad de conocer a estos interesantes trotamundos.

Café und Kuchen vorm Gletscher romanche

Puerto Natales: La Verdadera Patagonia

Al sur del mundo que conocemos, se encuentra emplazado un destino turístico en pleno auge a nivel mundial: Puerto Natales, perteneciente a la Provincia de Última Esperanza, XII Región de Magallanes y de la Antártida Chilena.

Con aproximadamente 20.000 habitantes estables y casi 300.000 visitantes anuales que viajan principalmente entre los meses de Septiembre a Mayo, cuando el clima es más ameno, Puerto Natales, se erige como la opción patagónica por excelencia del turismo chileno actual.

En su mayoría es visitada por turistas extranjeros: americanos, canadienses, australianos y europeos, quienes sin falta incluyen este destino en su itinerario de viaje. Aunque es válido destacar que cada vez más chilenos y latinoamericanos se atreven a enfrentar los vientos del sur.

Puerto Natales se encuentra situado a orillas del canal Señoret, formando parte del Seno Última Esperanza, punto de partida de diversas excursiones marítimas por los fiordos patagónicos. Además, es considerado la puerta de entrada al famoso Parque Nacional Torres del Paine, ubicado a tan sólo 154 km de esta localidad.

Lo que hay que ver

Paseos embarcados por el día a los glaciares Balmaceda y Serrano, ubicados dentro del Parque Nacional Bernardo O’Higgins, a tan sólo 2 hrs de navegación a través del Fiordo Última Esperanza, divisando especies de aves nativas, colonias de cormoranes y lobos marinos.

Visita a la Cueva del Milodón: un clásico paseo para toda la familia por el interior de cavernas donde se encontraron vestigios de los primeros pobladores humanos de estas tierras australes, además de fauna extinta como el milodón y el tigre diente de sable. Cuenta con un centro interpretativo,  información turística y tienda de recuerdos.

Recorridos a caballo por el cerro Dorotea, Puerto Consuelo o Laguna Sofía, diferentes parajes situados a pocos kilómetros del centro de la ciudad. Todas las opciones ofrecen una imponente vista panorámica, caballos criollos para jinetes con o sin experiencia y la compañía de guías baqueanos experimentados.

Caminatas y paseos en bicicleta conociendo la cultura típica de la ciudad: la primera Iglesia, la costanera, el muelle de pesca artesanal, la Plaza de Armas, el Museo Histórico Municipal y el Museo Frigorífico de Puerto Bories. Imposible irse sin probar algunas de las especialidades gastronómicas de la zona: el cordero magallánico, el guanaco, el erizo de mar, la centolla y el salmón, encabezan la lista.

Para los más experimentados, existe también la posibilidad de realizar excursiones de kayak en el fiordo Eberhard y pesca con mosca en el río Serrano.

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Parque Nacional Torres del Paine

Esta majestuosa área protegida ubicada a poco más de una hora de la ciudad de Puerto Natales, declarada en el año 1978 Reserva de la Biosfera por parte de la Unesco y elegida recientemente como la 8va maravilla del mundo según el portal de viajes Virtualtourist.com, es sin dudas uno de los parques nacionales más importantes del territorio chileno y gran acogedor de especies animales en peligro de extinción, como el cóndor andino, el puma y el huemul, entre los más amenazados.

Saliendo de Natales con dirección norte, existen dos caminos para llegar al parque nacional. El primero, tomando la ruta 9, un camino pavimentado que recorre las principales estancias ovinas de la zona y atraviesa la Villa “Cerro Castillo”, un pequeño poblado rural, a pocos km del Paine.

El segundo acceso, la ruta Y-290, comúnmente denominado Camino Nuevo, que actualmente está siendo mejorado y se prevé que estará listo el próximo mes de Julio.

Existen tres entradas o porterías, Laguna Amarga, Lago Sarmiento y Río Serrano, en donde se pueden abonar las entradas, solicitar información y acceder al centro de interpretación del parque.

Una vez en el interior del mismo, los majestuosos Cuernos del Paine, con una altura de entre 2.200 y 2.600 msnm; el Salto Grande, una cascada de 65 metros de elevación que llega desde el río Paine; el Glaciar Grey, en el cual se puede realizar una navegación entre témpanos de hielos milenarios y las mundialmente reconocidas Torres del Paine, invitan a adentrarse en sus senderos y perderse en la naturaleza salvaje de este mágico lugar de la verdadera Patagonia Chilena.

Si bien el parque nacional Torres del Paine tiene una superficie aproximada de 242.000 hectáreas, se puede visitar sus principales miradores en un solo día gracias a las agencias locales de turismo que cuentan con tours de día completo según el tiempo disponible del turista.

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Para los amantes de la aventura y del deporte, existen tres excursiones imperdibles, en contacto directo con la naturaleza:

El Sendero a la Base de las Torres: una excursión de día entero, al cual se llega luego de una caminata de aproximadamente 3 horas por un bosque nativo de lengas, recorriendo el Valle del río Ascensio, hasta llegar al imponente mirador de las torres con una altura de 900 msnm.

El Circuito de la “W”: una caminata de 4 días, uniendo los principales atractivos del parque, el mirador Base de las Torres, el Valle del Francés y el Glaciar Grey.

El Circuito de la “O”: sin dudas el más exigente dentro del abanico de opciones que ofrece este parque nacional. La cantidad de días que se necesitan para realizar el recorrido ronda los diez, aunque hay quienes aseguran que con una semana alcanza y sobra, todo depende del cambiante clima patagónico. Lo notable del paseo es la posibilidad de rodear el parque visitando sus puntos de interés y teniendo el privilegio de divisar el Campo de Hielo Sur.

Torres del Paine II

Lo que hay que usar

En estos confines australes es muy común que en un mismo día se presencien las cuatro estaciones del año, por lo que siempre se recomienda vestir “como una cebolla”, es decir con diferentes capas de ropa.

Chaqueta impermeable, calzado de trekking, protector solar, guantes, gorros y gafas son indispensables.

Para las mujeres que quieran lucir deportivas y a la moda, nada mejor que agregar a su equipo unas coloridas polainas de lana.

Mis días en el Proyecto de Conservación: Parte V

El lunes 15 de julio por la mañana, tuvimos el primer taller del Proyecto de Educación Ambiental para la comunidad educativa de Montezuma con los alumnos de 1° ciclo de la Escuela Moctezuma.

Fue una clase sobre la protección de la vida marina y especies animales de la comunidad y sus alrededores. Compartimos con los niños un poco de información, hicimos actividades, juegos y llevamos los carteles que habíamos preparado para ellos.

El Animalfabeto

Diversidad de Especies de mi Comunidad

El martes tuvimos el taller con los alumnos de 2° ciclo, estuvo bien interesante conocer sus pensamientos sobre el cuidado del ambiente. Realmente los niños conocen todas las respuestas y si no las saben tienen la capacidad creativa de dar una ingeniosa contestación sobre la marcha. Ojalá los adultos conserváramos ese don por unos años más.

La voluntaria Karen en la Escuela Moctezuma

Doña Victoria y yo

Por la tarde tuvimos la disertación sobre el Programa Bandera Azul Ecológica para los hoteles de la comunidad. A la presentación asistieron algunos empresarios locales, principalmente dueños de hoteles y restaurantes de Montezuma.

La exposición se trató además sobre las prácticas que pueden llevar a cabo en la operativa diaria para la conservación del ambiente y la optimización de los recursos naturales de su comunidad.

El miércoles por la mañana también tuvimos clases en la escuela y por la tarde participé de la junta quincenal de la organización comunitaria ASOMONTE. Además, junto con María repartimos los folletos informativos para invitar a los turistas y empleados de hoteles a que vengan a patrullar con los voluntarios de ASVO.

Repartiendo folletos de ASVO en los hoteles

Mi último día en el proyecto había llegado, más allá de estar contenta por la linda experiencia que pude vivenciar y por volver pronto a casa, también sería el día en que haríamos la presentación en el hotel Los Mangos.

Esa mañana estuvimos listas bien temprano junto con Liz y pasadas las 9:30 am emprendimos camino hacia ese hotel. Allí nos esperaba el staff compuesto por una recepcionista, tres mucamas y un encargado de mantenimiento; además de doña Victoria; Roberto, el biólogo de ASVO y dos profesoras de la University of British Columbia de Canadá, donde estudia Liz, quienes vinieron a visitar el proyecto y quisieron participar como parte del público.

Nuestra exposición duró poco más de media hora, en la que dimos información sobre el Programa Bandera Azul Ecológica, además de compartir las recomendaciones básicas para que los empleados del hotel puedan concientizarse sobre el ahorro de los recursos naturales en la operativa diaria.

Liz Janzen y yo disertando en los hoteles

Tras la presentación, volvimos a la casa y al cabo de unos minutos nos encontramos en el vivero para una pequeña reunión junto con las profesoras de Liz, Roberto, las coordinadoras y los asistentes.

Antes del almuerzo llegó Roger, quien se encontraba por unos días de vacaciones en San José. También tuvimos una reunión con él, en la cual le conté en lo que había estado trabajando por esos días y como con esfuerzo y perseverancia había cumplido con la mayoría de los objetivos que me había propuesto.

Él me volvió a agradecer por mi ayuda y buena predisposición durante mi estancia en el proyecto y que a pesar de que en algunos momentos las cosas no parecían salir tal como las habíamos planeado, al final todo se volvió de nuestro lado.

Mirando para atrás, considero que esta experiencia me ha llenado de momentos de felicidad en la naturaleza, instantes mágicos que perdurarán en mis recuerdos por siempre y además, me ha dejado como enseñanza principal que aunque a veces tengamos que esperar un poco más de tiempo en ver los resultados de nuestro de esfuerzo, si trabajamos de manera constante y desinteresada, finalmente obtendremos la recompensa buscada.

El coordinador Roger y yo en la cabina de ASVO en Playa Montezuma

Al otro día, desperté muy temprano y como sorpresa advertí que Alba, la cocinera, había llegado incluso antes de que me levantara para prepararme unos ricos pancakes con trocitos de banana, los más ricos que jamás haya probado, por cierto.

Las chicas también se levantaron a despedirme y súper cargada con mi mochila salí por la puerta de la casa, sin mirar para atrás, llevándome sólo los buenos recuerdos, los momentos preciados y las nuevas enseñanzas aprendidas.

Llegué a la parada del bus, situada a pocas cuadras y pasando por el centro casi vacío, me despedí en soledad de los artesanos que desde temprano y hasta altas horas de la noche ofrecían su delicado trabajo a los turistas; me despedí también del único y carísimo supermercado con que contaba el pueblo y también de mi amigo el argentino del ciber que siempre me hacía descuento por ser mi compatriota.

Extrañaré más de lo que creía este bonito pueblo y espero algún día volver a visitar.

Luego del viaje de vuelta hacia la capital, me registré en el hostal y fui directo a la oficina de ASVO a despedirme del resto del equipo. El director Luis me estaba esperando y antes que nada me ordenó que llamara a Roger para avisar como había llegado. Él me confesó que por la mañana me había escuchado partir, pero que no le gustan las despedidas y por eso prefirió no salir de su habitación, aunque no quería dejar de desearme un feliz viaje de regreso a casa.

Charlamos durante largo rato con don Luis, y le comenté el trabajo que había hecho durante mi estancia. Además, de lo que consideraba que debían mejorar como organización e implementar como nuevas iniciativas en los proyectos. Me entregó mi carta certificada donde acredita que he participado como voluntaria de la asociación y me despedí augurando un pronto regreso a su bello país.

El taxi para ir al aeropuerto pasó por mí a las 5:00 de la mañana y desde la ventana me despedí del último amanecer que observaría desde esa tierra. El chofer colombiano radicado tico hace varios años, me agradeció en reiteradas ocasiones haber venido a colaborar con la conservación de su país y me explicó de una forma que yo no podría haber explicado mejor, la importancia del trabajo que había estado realizando durante ese mes:

Las tortugas marinas, quienes se encuentran actualmente en crítico peligro de extinción, son seres indispensables para la continuidad de la vida en el Planeta Tierra. Una de sus principales tareas es ser depredadoras de medusas y mantener el equilibrio del ecosistema marino. Ya que de otra forma, la superpoblación de medusas haría que el desarrollo normal de la existencia debajo del agua fuera imposible.

Por lo que la protección de las tortugas marinas es un deber no sólo de los conservacionistas, biólogos u organizaciones no gubernamentales que luchan desde hace tanto tiempo por la conservación de las especies, sino también de los gobiernos y la sociedad en su conjunto.

Cada persona, desde su posición de consumidor final como eslabón de máxima importancia en la cadena de consumo, tiene el poder de decisión sobre lo que elige comprar. Aquellos productos hechos con tortuga como los shampoo, acondicionadores, aceites, jabones o bijouterie, al mismo tiempo que la compra de huevos de tortuga, ocasionan un daño irreparable en el ambiente y consecuentemente en la continuidad de la vida humana en el Planeta Tierra.

Productos Hechos con Tortugas Marinas

Shampoo hecho con placenta de Tortugas Marinas

Llegamos al aeropuerto, lista para partir, me despedí de este país con una gran sonrisa y la certeza de que algún día en un futuro no muy lejano, volveré…

¡PURA VIDA COSTA RICA!

Mis días en el Proyecto de Conservación: Parte IV

La tarde cae de a poco y los rosados se alejan para dar paso a los azules oscuros que presagian la noche estrellada que se avecina. La marea avanza dejando sólo el rastro efímero de la blanca espuma sobre la orilla. La tarde me tira un beso de despedida al mismo tiempo que la luna sonriente me saluda con un guiño de ojos. La noche ha entrado en escena.

Hoy fue el día en que caminé por los senderos ocultos jungla adentro, guiada por los pasos de los que ya han transitando ese camino con el mismo rumbo. Entre palmeras, árboles milenarios y tierra colorada, salté piedras, crucé varias veces el arroyo y finalmente llegué a conocer la famosa cascada de Montezuma. Un imponente salto de agua de más de diez metros se presentó ante a mí y me siento agradecida por haber contemplado tanta belleza natural en su estado más puro.

Cascada de Montezuma

La noche de ayer será otra aventura para recordar. A eso de las 6 de la tarde comenzó el aguacero que seguido de relámpagos, rayos y truenos, se convirtió rápidamente en la tormenta más fuerte de mi mes viviendo en Costa Rica.

Mi horario de trabajo en el vivero era de 12 de la noche a 6 de la mañana. Desperté pasadas las 23:30 hs. exaltada por el ruido de la lluvia cayendo bruscamente contra el techo de chapa de la casa.

Me asomé al porche y noté que el agua ya había entrado por entremedio de los agujeros de las rejas, mojando los pocos papeles de diario que pretendían cubrir las baldosas amarillas de la entrada. Intenté prender la luz, pero fue en vano, pues había estado cortada desde las primeras horas de la tarde.

Mi compañero de turno, Jacob, estaba listo para partir, así que me cambié y salimos protegidos por un paraguas que poco nos cubría a ambos. Al dar unos pasos para ingresar al camino que nos llevaría al vivero, advertimos que el pequeño arroyo que pasa junto a la casa había crecido convirtiéndose en algo parecido a un caudaloso río con una fuerte corriente que desembocaba en el mar.

Sin dudarlo, desistimos de tomar ese camino y acordamos esperar un poco a que parara la lluvia. El problema era que Karen y Matt habían estado trabajando en el turno anterior, por lo que estaban esperando en el vivero que los fuéramos a reemplazar.

Fue así que ambos decidimos regresar al camino e intentarlo una vez más. Lamentablemente no fue posible atravesarlo, así que junto a las coordinadoras, María y Marina, emprendimos la caminata hacia la playa para intentar pasar por allí.

Las luces de las calles permanecían cortadas, así que nos lográbamos alumbrar apenas con nuestras linternas. Luego de dos cuadras llegamos a la playa donde el panorama no se veía mucho mejor. La marea estaba subiendo con prisa, por lo que nuestras decisiones debían ser apresuradas.

Seguimos caminando entre las rocas, empapados por la lluvia y el viento, hasta que llegamos a la desembocadura del arroyo en cuestión. El cauce que se había formado era inmenso, por lo que acordamos cruzarlo tomados de las manos. La primera que se atrevió fue María, seguida por mí que avanzaba lentamente dando cuidadosos pasos, un poco más atrás venían Marina y Jacob.

Llegamos al otro lado todos a salvo y rápidamente comenzamos a caminar en dirección al vivero. Allí esperaban impacientes nuestros compañeros, quienes pensaron que no serían relevados en toda la noche.

Ellos también contaron que sufrieron muy de cerca el temporal, ya que las olas eran gigantes y rompían a pocos metros de la entrada del vivero. Además de que la lluvia había terminado de mojar el poco espacio que quedaba seco.

La noche fue más larga que de costumbre, la lluvia persistió hasta por lo menos el amanecer y no tuvimos oportunidad de ver ninguna tortuga que compensara tanto esfuerzo.

Volviendo a la casa por la mañana, pude observar los rastros de lo que fue una noche que de seguro no olvidaré por un buen tiempo.

Árboles caídos, troncos de madera quebrados, cocos y hojas desparramados por doquier y el mar que aún conserva el color marrón de su mezcla con el agua del río, fueron el escenario de esa mañana.

Playa Montezuma

El domingo visitamos junto con Gill, Karen y Leslie la Reserva Natural Absoluta Cabo Blanco. En nuestro paseo por entremedio de especies arbóreas que permanecen en el lugar hace miles de años, tuvimos la oportunidad de observar monos cariblancos, pizotes, pelícanos y hasta una serpiente venenosa típica de esta región llamada cascabel.

Luego de una exigente caminata de aproximadamente 2 hs. finalmente llegamos a la paradisíaca playa que nos habían prometido. Las arenas eran más finas que las de Montezuma. El Océano Pacífico en su punto más al sur de la Península de Nicoya, nos refrescó con sus aguas cálidas y cristalinas.

Recorrer un área protegida, requiere aceptar ciertas normas que los turistas se comprometen a cumplir, con el objetivo de que el impacto ambiental de las visitas afecte mínimamente el espacio que se pretende conservar.

Me pongo a pensar que los seres humanos en nuestro paso por el Planeta Tierra, deberíamos actuar de la misma forma que al visitar un área protegida: disfrutar de la majestuosidad de los atractivos naturales, sin provocar ningún tipo de degradación ambiental, teniendo en cuenta que los próximos visitantes tengan la misma oportunidad de conocer el sitio tal cual es.

Sé que es una utopía, ya que en los últimos años de historia de la humanidad hemos destruido en proporciones irreversibles los ecosistemas que han sustentado la vida en el Planeta Tierra desde sus inicios.

Sin embargo, es mi objetivo, trabajar desde la comunicación y concientización para dar a conocer la otra cara de la realidad. Personas dispuestas, creativas y proactivas con una misión de conservación aferrada a su pensar y accionar cotidiano.

Para todos ellos y los que de a poco se comenzarán a sumar, dedico estos textos con el afán de que entre todos, trabajando conjuntamente, modifiquemos nuestras conductas, nuestros hábitos más dañinos con el ambiente y en definitiva contra nosotros mismos y forjemos una vuelta a las RAÍCES.

Mis días en el Proyecto de Conservación: Parte II

Tras una semana de aprendizaje sobre el mundo de las tortugas marinas, la visita a los hoteles y el cuidado del vivero, me sentía lista para dar el siguiente paso. Conversé con Roger y acordamos que me acompañaría a la escuela del pueblo para coordinar los días y horarios en que iré a colaborar con ellos.

Por la tarde trabajé en el vivero, no estaba muy ocupada cuando apareció Marina, una de las coordinadoras del proyecto, a invitarme a patrullar con ella. Caminamos un largo rato por la playa cuando nos sorprendió un rastro desde la orilla hasta varios metros más arriba en la playa. Mi reacción fue de sorpresa, asombro, miedo, todo junto.

Le pregunté a Marina si lo que estábamos viendo realmente era un rastro, me hizo señas de que bajara la voz para no perturbar a la tortuga, si es que estuviera allí, y enseguida fue a inspeccionar. A los segundos volvió emocionada diciéndome que efectivamente era la tortuga: una baula.

Cabe destacar que tuve mucha suerte al tener la posibilidad de ver una tortuga de esa especie, una de las más grandes, en crítico peligro de extinción y que no frecuenta mucho estas playas. Por lo que dicen, las tortugas siempre regresan a la playa donde nacieron, para hacer su trabajo de anidación cuando son adultas.

Corrí hasta el vivero para avisar a los voluntarios y rapidamente fueron a su encuentro, teniendo en cuenta las medidas de seguridad básicas de toda patrulla. Todos los voluntarios vestidos con ropa oscura, sin usar repelente en las manos y por supuesto sin luces blancas de linternas, para alumbrar sólo están permitidas las luces rojas.

Mientras la tortuga ponía sus huevos, se le tomaron las medidas, se la plaqueó y uno a uno suavemente se depositaron los huevos en una bolsa que luego plantamos en el nuevo nido del vivero. En total se contaron 78 huevos de tortuga baula.

Terminado el trabajo en el vivero, volvimos al sitio donde se encontraba la tortuga para poder verla partiendo de regreso al océano. Físicamente es inmensa y pesada, sus movimientos son pausados, como si le costara desplazarse, sin embargo luego de unas olas que iban y venían, desapareció repentinamente. La tortuga ya había hecho su parte y nosotros la nuestra, ahora sólo queda la espera.

Tortuga Baula. PH: Theresa Danler

Tal como habíamos coordinado con Roger, el lunes por la mañana fuimos a la entrevista con doña Olga, la directora de la escuela de Montezuma. Llegamos al acuerdo de que iré todos los días algunas horas por la mañana a colaborar con ellos y mientras tanto podré preparar el taller de educación ambiental.

La lista de actividades a realizar va tomando forma y color, sin embargo, aún queda mucho en que favorecer a la comunidad. Por lo que junto a Liz fuimos a visitar a la señora Ory, dueña del hotel Amor de Mar, quien además es la encargada del centro de acopio de Montezuma y sus alrededores.

Amablemente nos recibió y asintió a la idea de que una o dos veces por semana, algunos voluntarios del proyecto puedan ir a colaborar al centro de acopio.

Día de trabajo terminado, nos fuimos a disfrutar de la playa y por la noche como es de costumbre realizamos la patrulla. Las últimas noches ha estado muy tranquilo, sin novedades de tortugas, a veces los voluntarios se impacientan un poco, principalmente aquellos que vienen por pocos días, pero hasta ahora como por arte de magia, ninguno se ha ido sin verla, aunque sea una vez. Ojalá las personas aprendieramos a ser tan generosos como la naturaleza lo es.

Amanecer en Playa Montezuma, Costa Rica

Por fin llegó el día, ese miércoles por la mañana unos minutos antes de las 7:00 am me presenté en la escuela, lista para enseñar y aprender con los chiquitos. Me sentía contenta y nerviosa a la vez, como si fuera mi primer día de clases.

Doña Olga, la directora, quien también es una de las maestras, me llevó al aula de 1° ciclo y allí estuvimos juntas, yo con los pequeños de 1° grado y ella con los de 2° y 3°.  En esta escuela al ser tan pequeña, con pocos recursos y muchos alumnos, se dividen en tres aulas: preescolar, 1° ciclo y 2° ciclo. Lo que hace que para las maestras sea bastante más arduo cumplir con los contenidos pactados al pie de la letra.

Con los peques escribimos, dibujamos e hicimos juegos sobre los animales de la comunidad, tratando de entrar en el tema que abordará el proyecto de educación ambiental. Además, pasamos tiempo afuera, disfrutando el bello patio de la escuela, compuesto por juegos de madera, árboles nativos y una privilegiada vista al océano.

Conocer cómo funciona la operativa de la escuela desde adentro, me brindó muchas ideas y espero que la colaboración que hagamos junto con el resto de los voluntarios, además de concientizar a la comunidad educativa, aliviane un poco el trabajo de las maestras.

Cerca del mediodía me despedí de los chiquitos y fui al encuentro de Doña Victoria, una empresaria local que trabaja conjuntamente en varios proyectos con la Asociación de Montezuma (Asomonte), quienes están tratando de que Playa Montezuma sea galardonada con el Programa Bandera Azul Ecológica.

El Programa Bandera Azul Ecológica es una iniciativa que nació en el año 1996, por medio del Instituto Costarricense de Turismo y el Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados, con el objetivo de que las comunidades costeras se organicen para atraer al turismo, manteniendo el ambiente en condiciones limpias y saludables para su disfrute actual y futuro.

Tras conversar largo rato con doña Victoria, llegamos al acuerdo de que luego del período de receso escolar por vacaciones, tendremos lista la presentación para ir a disertar en los hoteles y restaurantes de la comunidad.

Escuela Moctezuma, Montezuma, Costa Rica

Ese jueves no hubo clases en la escuela, por lo que durante la mañana trabajé en el vivero. En ese horario cuando recién está amaneciendo, se percibe claramente como la playa y la selva comienzan a despertar.

Las aves comparten su música cada vez más fuerte; las ardillas saltan y corren hacia arriba de los árboles; los pelícanos en manada, sobrevuelan el océano de un lado a otro buscando su desayuno; y así de a poco la rutina del día está en marcha.

Tras mi jornada laboral, me dediqué de lleno a otra de mis pasiones: la fotografía. Caminé por los senderos de la selva hasta llegar a la playita vecina de piedra colorada, caracterizada por el color rojizo del suelo y la variedad de rocas que la rodean, además de un pozo de agua dulce que se forma naturalmente como consecuencia de un arroyo que nace selva adentro y desemboca en esa costa.

Luego de fotografiar cangrejos, monos cariblancos y algunas plantitas silvestres que crecen fácilmente por encima de las rocas húmedas, me di un baño refrescante en la cascada que alberga en su interior.

Allí me quedé un largo rato hasta que la marea comenzó a subir nuevamente y fue tiempo de volver. Mis actividades del día estaban listas, la falta de internet, televisión y noticias me hace dar cuenta lo bombardeados de información que vivimos en nuestra sociedad actual.

Aprender a disfrutar de la sencillez, el tiempo a solas con uno mismo, el respeto por el silencio, la privacidad, el conectarse con las emociones más reales y profundas sin tanta superficialidad de por medio y principalmente vivir en contacto con la naturaleza es el aprendizaje de todos los días.

Mono Cariblanco (Actualmente en peligro de extinción)

La noche del domingo tuvimos la visita de dos tortugas marinas de diferentes especies: una negra y una lora. Luego de la experiencia del domingo pasado y haberla esperado durante toda la semana, por fin apareció la primera, bien entrada la oscura noche.

Al comienzo llegó la negra, que puso 50 huevos más grandes y redondos que los de la baula de la semana pasada. Luego la lora como es de costumbre nos ofreció 120 huevos más.

Las biólogas estuvieron supervisando todo el proceso y trasladaron los huevos de cada tortuga a un nuevo nido en el vivero, por supuesto los depositaron en nidos separados según la especie. El trabajo terminó exitosamente y todos los voluntarios tuvieron la oportunidad de ver a las tortugas y colaborar con la causa.

Ese lunes 1° de julio había llegado con algo de lluvia, aunque no impidió que realizara mi caminata matutina. Llegué hasta una playa rodeada por rocas y aprovechando la marea baja me dediqué a observar las infinitas variedades de caracoles, conchas y cangrejos que llegan hasta allí.

Luego de un rato, la llovizna se convirtió en aguacero así que me adentré en la selva buscando algo de refugio en la frondosa vegetación.

Por la tarde, mi turno de trabajo fue un espectáculo de luces y colores protagonizado por el verde fluorescente de las olas que hoy se suma a las decenas de luciérnagas que cada noche ayudan a alumbrar un poco el oscuro vivero. Ese color tan particular se debe al plancton del océano que en su reflejo, principalmente las noches de luna, se potencia y nos regala la posibilidad de observarlo a simple vista.

Al momento mágico le agregamos algo de música de Violeta Parra y la noche fue perfecta.

Mis días en el Proyecto de Conservación: Parte I

Luego de mis dos días en San José hospedada en el hostal Gaudys, a la vuelta de la sede de ASVO y con los últimos detalles del voluntariado listos, había llegado la hora de partir al Proyecto de Conservación de Tortugas Marinas en Playa Montezuma.

San José es una ciudad capital pequeña, suficientemente “americanizada” por locales comerciales y de comida rápida que se elevan como gigantes sobre la avenida principal. Caminé detenidamente por las calles del centro, explorando y buscando nuevos sabores que probar.

Una recomendación más que tentadora son los batidos Cosechas, jugos naturales hechos de la más variada fruta fresca que se sirven en el momento y se pueden encontrar en sus propios stands en diferentes puntos alrededor de la ciudad.

También visité algunos atractivos culturales de la ciudad, como el museo, el teatro nacional y el mercado central, compuesto por pequeños puestos de artesanías y sodas, como les llaman los ticos a los pequeños restaurantes donde ofrecen comidas típicas costarricenses a un precio razonable. El plato de casado (arroz, frijoles y verduras) cuesta alrededor de 4 dólares y es súper abundante.

Ese martes desperté muy temprano, a las 5:30 am pasó por mí el taxi y en unos minutos llegaba a la terminal de buses de San José, situada sólo a unas cuadras del hostal. Me habían informado sobre un bus que iba directo a Montezuma, pero no lo encontré, por lo que terminé tomando en total 3 buses diferentes y 1 ferry para cruzar el Golfo de Nicoya.

Tras 6 horas de viaje entre cafetales y el paisaje selvático que jamás haya visto, finalmente llegué a destino: mi nuevo hogar por el próximo mes. En la modesta parada de buses me esperaba María, una española muy simpática, que lleva unos meses viajando por Centroamérica, trabajando en su proyecto de tesis sobre Tortugas Marinas. Caminamos unas 4 cuadras por el pintoresco centro de Montezuma hasta llegar  a la cabina de ASVO, como le llaman aquí a los hospedajes turísticos.

La casa era pequeña teniendo en cuenta la cantidad de voluntarios: 3 españolas, 2 británicos, 2 canadienses, 1 francés, 1 americana, 1 austriaca y yo, autodefinida como argenti-chilena.  Enseguida acomodé mis cosas en la habitación de mujeres y fui directo a almorzar. El menú del día estaba compuesto por gallo pinto (arroz, frijoles, especias) un plato infaltable en la cocina costarricense y jugo natural de mango que recogen los voluntarios de los árboles de la zona.

Al terminar de instalarme completamente, fui con las coordinadoras a recorrer un poco más el pueblo. En el camino, pasamos a conocer la escuela y coordinar con la directora cuando podíamos ir a dar una charla para los niños. Mi objetivo en el proyecto será aplicar mis conocimientos de Educación Ambiental ayudando tanto a la escuela de Montezuma como a la comunidad local.

Esa tarde después de la cena, que se sirve entre las 5.30 y 6.00 pm, fui a descansar, si bien era temprano, estaba agotada por el viaje. Por la mañana llegaría Roger, el coordinador del proyecto, con quien tendría una reunión para definir mis tareas.

Afuera llueve, no ha parado desde hace una hora. Los ruidos se mezclan entre los truenos y el rugir de las olas. El calor persiste, pero no agobia. Los mosquitos y mariposas me revolotean mientras escribo y las lagartijas pegadas a la pared me observan de reojo. 

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Bien temprano desperté con el sonido del aceite caliente friendo alguna cosa y el aroma a almuerzo de las 7:00 am. Hora de desayunar, pensé. Hoy fue el turno de una especie de tortilla hecha con harina de maíz y rellena por otra variedad de frijoles.

Eran pasadas las 9:00 am y como Roger no llegaba, fui con Liz, la canadiense y Sammy, la americana, a conocer el vivero de tortugas. A unas pocas cuadras de la casa, quedaba el espacio asignado a conservar los nidos de tortugas marinas que anidan en esta playa bañada por las cálidas aguas del Océano Pacífico. La temporada de tortugas recién está comenzando, por lo que sólo había 3 nidos con huevos que el mes que viene estarían listos para eclosionar y permitir que las tortuguitas vuelvan al mar.

Para no desperdiciar el momento de sol y calor, nos fuimos a dar un baño en el mar. Luego de varias revolcadas logré componerme y disfrutar mi primer chapuzón en el Pacífico.

Al regreso de la playa, Roger se encontraba en la casa, listo para conocerme. Él es costarricense y ha trabajado los últimos años en diferentes parques nacionales y también coordinando voluntarios nacionales y extranjeros.

Durante la reunión charlamos sobre mi contribución al proyecto. En cuanto a la escuela, la idea es que realice un taller de educación ambiental sobre la importancia de la conservación de las tortugas marinas, a la vez que pueda visitar los hoteles y restaurantes de la comunidad y realizar presentaciones sobre el mismo tema.

Vivero de ASVO en Playa MontezumaEsta mañana despertamos con una sorpresa. A eso de las 5:30 am oí que mis compañeras de cuarto hablaban más fuerte de lo normal sin saber por qué. Tomé el celular para mirar la hora por si me había quedado dormida, cuando sentí algo mojado en mi mano. Mi teléfono que estaba sobre una havaiana en el suelo se salvó por poco de quedar ahogado.

Lo primero que pensé fue: ¡Un tsunami! Después bajé a la realidad mi segundo de dramatismo y me dije, ha llovido mucho debe ser una inundación. Finalmente descubrimos que el agua provenía de un caño que explotó en nuestro baño.

Susto repentino pasado, comenzamos literalmente a barrer el agua hacia afuera, ya que no había secadores de piso, sólo esos trapeadores con tiritas de tela que para mi gusto mojan más de lo que secan.

Terminado el show de la inundación, el desayuno estaba servido. Para compensar el mal momento, Alba, la cocinera, nos preparó unos ricos pancakes con nutella. Increíblemente pancakes, no frijoles, aunque no por mucho tiempo, ya que volverían en su versión recargada para el almuerzo y cena.

Luego de desayunar, preparé mi mochila, cámara de fotos y comencé a caminar hacia las afueras de Montezuma. Mi plan era ir a conocer las cascadas, pero un lugareño me advirtió que con el río crecido de esa forma, sería bastante riesgoso llegar. Rápidamente desistí de esa idea, luego del Bungee Jumping del lunes, por esa semana estaba más que cubierto el tema de los desafíos.

Simplemente seguí andando, contemplando el verde paisaje y tomando tantas fotos como pude. En mi pequeño paseo local, descubrí iguanas, garrobos, urracas,  pelícanos, mariposas, ardillas, monos congos y cariblancos; además de una variedad infinita de flora, desde coloridos hibiscos hasta enormes palmeras.

Por la tarde, los voluntarios tuvimos una capacitación en la playa. Roger nos explicó que cuando las tortugas marinas están poniendo sus huevos, entran como en una especie de trance, por lo que es más fácil poder medirlas, plaquearlas y retirar los huevos para cuidar en el vivero. Hicimos varios hoyos en la arena de 45 cm de profundidad, que es la medida que debe tener el nido para que estén protegidos de los depredadores como hormigas, insectos y cangrejos.

Por las zonas del Caribe, el comercio ilegal de huevos de tortugas para consumo humano es una situación cada vez más frecuente, principalmente entre los vendedores de drogas de pequeños pueblos balnearios. La excentricidad y escasez de los huevos, hace que tengan un alto valor monetario en el mercado.

En el Pacífico, ese escenario aún no es tan habitual, por ahora…

Esa tarde me tocó mi primer turno de cuidado del vivero, básicamente el trabajo comprende de 4 a 6 horas diarias, vigilando los nidos del vivero, tomando su temperatura y acompañando a los líderes de patrulla en el recorrido nocturno por la playa, esperando a que salgan las tortugas marinas.

Sentada en la hamaca, perdida en una mirada profunda como hipnotizada mirando el mar me encontraba, cuando aparecieron Roger y María para invitarme a patrullar con ellos. Fuimos de un lado a otro de la playa unas tres veces buscando algún rastro de tortuga. Yo no sabía muy bien lo que estaba buscando hasta que Roger imitó una huella similar en la arena. Por lo que parece se ve fácil de identificar. Cada algunas horas la patrulla cambia de voluntarios, así que volví a terminar mi turno en el vivero.

Parece que esta noche no veremos tortugas marinas, sin embargo hace un ratito pasó volando cerca mío una luciérnaga con un brillo tan particular que igual me llenó el alma.

Mono Congo (En peligro de extinción)Mi cuarto día en el proyecto fue sumamente interesante, ya que junto a Liz, tuvimos la oportunidad de entrevistar a más de veinte hoteles de Montezuma. El objeto de nuestra visita fue dar a conocer el trabajo que realizan los voluntarios de ASVO en la comunidad e invitar tanto a turistas como empleados a que se unan a las patrullas que realizamos cada noche y si tienen suerte hasta podrían ver como las tortugas marinas anidan y ponen sus huevos.

Además, realizamos un relevamiento sobre las prácticas ambientales que llevan a cabo los hoteles. Básicamente, la mayoría están orientados a optimizar los recursos de agua y energía; hacer compost de los desechos orgánicos; plantar especies nativas, usar productos biodegradables y separar los residuos para que luego sean llevados al centro de acopio de la localidad; entre las principales acciones.

Si bien aquellas prácticas de operativa diaria son altamente importantes e incluso necesarias, queda mucho por mejorar en materia de sustentabilidad en la hotelería de Montezuma. Ya que como bien sabemos, pequeñas acciones aisladas sin una correcta planificación estratégica del uso de los recursos, sólo conlleva a obtener resultados en el corto plazo.

Mientras esté en el proyecto, otra de mis funciones como voluntaria será disertar sobre cuestiones de sostenibilidad ambiental y social aplicable a los hoteles de la comunidad.

Tras nuestra jornada agotadora, nos relajamos en la playa, aprovechando el bonito día de sol.

Callecitas de Montezuma

10 Consejos para Ecoturistas y Viajeros Voluntarios

1) ¡VIAJA LIVIANO!

Creernos y sentirnos libres es una de las sensaciones más buscadas al emprender un viaje.  Cargar con poco equipaje nos otorga mejor movilidad y menos preocupaciones.

2) UTILIZA MEDIOS DE TRANSPORTE ALTERNATIVOS

Preferir los autobuses, trenes y shuttle compartidos a los costosos taxis nos permite ahorrar dinero y participar con los locales en su forma habitual de trasladarse. Siempre que puedas camina, anda en bicicleta y haz paseos a caballo.

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3) INVESTIGA SOBRE TU HOSPEDAJE:     

Conocer si los dueños son locales o extranjeros, las prácticas ambientales que realizan y cómo tratan a su personal, son algunas de las consideraciones a tener en cuenta para saber si nuestro dinero realmente va a ayudar a la comunidad del lugar.

4) PRUEBA LA GASTRONOMÍA LOCAL:

Ten la oportunidad de probar comidas y bebidas típicas del lugar. Elige los pequeños restaurantes, la cocina casera, orgánica y los productos de estación.

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5) ELIGE COMPRAR ARTESANÍAS:

Si vas a llevar souvenirs, nada mejor que los hechos a mano por artesanos locales y con materiales autóctonos. Visita ferias y comercios atendidos por sus dueños. Recuerda llevar tu bolsa de tela reutilizable.

6) REALIZA ACTIVIDADES DE ESCASO IMPACTO AMBIENTAL:

Disfrutar responsablemente de la naturaleza y los atractivos turísticos que nos ofrece el destino es nuestro deber como viajeros conscientes. Trekking, Biking, Kayaking, Bird Watching, Horseback Ridings, actividades deportivas y visitas a parques nacionales son algunas de las tantas opciones a elegir.

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7) FOMENTA EL INTERCAMBIO DE CULTURAS Y SABERES:

Respetar las diferentes tradiciones e interesarse en la cultura local es una actividad clave para un ecoturista abierto a los nuevos descubrimientos. Charla con los pobladores y comparte las propias costumbres de tu lugar.

8) APRENDE UN NUEVO IDIOMA:

Viajar nos brinda innumerables beneficios y en muchos casos la posibilidad de aprender otro idioma diferente al de tu lugar.  Deja a un lado la vergüenza y practica lo que más puedas. Si estas viajando por destinos con los que compartes tu misma lengua, siempre es curioso aprender nuevas palabras y expresiones.

9) COMPARTE TU EXPERIENCIA:

Enseñarle a los demás nuestro aprendizaje nos hace dar cuenta del crecimiento personal y la madurez que adquirimos. Mostrar fotos es sencillo por estos días. La próxima vez que viajes esmérate en llevar un diario, escribir cartas y enviar postales. Tu familia y amigos te lo agradecerán mucho más.

10) DISFRUTA TU VIAJE:

Vivenciar un viaje es siempre una experiencia positiva y enriquecedora. Atesora cada momento en tus recuerdos, capta cada paisaje en el álbum de tu memoria. Agradece, medita y reflexiona. Marca la diferencia, involúcrate y sé más que un simple testigo…

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La Educación Ambiental y el Turismo Sustentable

“No podemos abordar la batalla para salvar las especies y sus entornos

sin forjar un vínculo emocional entre nosotros y la naturaleza, por la simple razón que no podemos militar la defensa de algo sin apreciarlo”

(Stephen Jay Gould)

La Educación Ambiental es entendida como “un proceso permanente a través del cual los individuos y la comunidad toman conciencia de su medio y adquieren los conocimientos, los valores, la competencia, la experiencia y la voluntad de actuar en forma individual o colectiva en la resolución de los problemas ambientales presentes y futuros.” (Conferencia Intergubernamental de Educación Ambiental de Tbilisi, Georgia. 1977).

Actualmente, la Educación Ambiental provee herramientas para comprender los problemas ambientales desde un enfoque interdisciplinario, basado en la idea de que los ciudadanos amplíen su campo de conocimiento en esta materia. A través de un lazo emocional que se establezca con el ambiente y su percepción del mismo, cada individuo tome una posición más comprensiva y pueda a través de su papel en la sociedad, aplicar soluciones prácticas a los problemas ambientales que afectan a su entorno cercano, por ejemplo su hogar, empresa, barrio y comunidad.

La Educación Ambiental y el Turismo Sustentable se fundamentan en los mismos principios:

-Que la sociedad posea un mayor nivel de comprensión y reflexión a la hora de relacionarse con el ambiente que lo rodea.

-Proveer una mayor equidad y disminuir la brecha económica y cultural.

Colaborar con el respeto entre los pueblos y facilitar el entendimiento entre culturas.

Ofrecer un instrumento de cambio social y proveer mayor creatividad para buscar soluciones prácticas a los problemas ambientales de nuestra época y del futuro.

El Turismo Sustentable tiene entre sus objetivos que tanto los turistas, como el gobierno y los empresarios del rubro, tomen conciencia que el atractivo natural y ambiente de una región turística es el motor de la actividad. Por lo que la prevalencia de este atractivo en buen estado, será determinante para que pueda ser aprovechado turística y económicamente.

Es debido a esto, que la Educación Ambiental puede colaborar con el desarrollo turístico sostenible de un destino, otorgando a los profesionales y actores implicados en la actividad turística, herramientas para llevar adelante un equilibrio entre las necesidades del ser humano y la conservación del ambiente que lo rodea.

A través del empleo de los instrumentos que ofrece la Educación Ambiental, la sociedad en su conjunto: Estadoorganizaciones, individuos; tendrían la capacidad de modificar su conducta desde una concepción profunda y optar por mantener una relación con el ambiente más armoniosa y en definitiva sustentable, es decir que pueda perdurar en el tiempo para las futuras generaciones.

Como veníamos explicando, la Responsabilidad de solucionar los problemas ambientales que nos afectan es compartida entre todos los miembros de una sociedad.

En primer lugar, el Estado tiene la obligación de conservar el ambiente y los recursos naturales de su territorio, esto también depende del grado de contaminación que provoque cada país, ya que a mayor daño corresponde mayor responsabilidad.

En segundo lugar, tenemos a los habitantes de una sociedad, partiendo de la idea que cada uno puede colaborar con la causa desde su posición, sea cual sea:

-Agrupados en ONG’s que se esfuerzan por concientizar, motivar e informar sobre la situación ambiental actual y las posibles soluciones que se pueden llevar adelante entre todos;

-Los miembros de la comunidad educativa, quienes a través de sus enseñanzas pueden sensibilizar a los alumnos, generando en ellos un vínculo afectivo con la naturaleza que les permitirá tomar decisiones autónomas sobre el cuidado y la conservación para prevenir futuros daños ambientales;

-Los hogares, el ámbito por excelencia para educar en familia los valores sociales y culturales de respeto hacia la naturaleza y los seres del planeta;

-Los empresarios, quienes pueden optar por brindar productos/servicios que estén en concordancia con principios sustentables y llevar a la práctica acciones tanto ecológicas como socialmente responsables;

-Los consumidores, siendo capaces de modificar el hábito de compra, eligiendo productos y servicios que cumplan con los requisitos de calidad, respeto por el ambiente y la sociedad.

Juntos tenemos el poder de cambiar lo que no nos gusta y sabemos que perjudica el Planeta Tierra y a los seres que vivimos en él. Erradiquemos entre todos la idea de que desde nuestro humilde lugar no somos capaces de generar un cambio de conciencia y no dejemos que las grandes empresas manejen nuestra vida como quieren…

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El Rol del Turista en el Turismo Sustentable

 “El Ecoturismo se ocupa de la relación entre la humanidad y la naturaleza, e intenta lograr que esa relación sea más equitativa”.

Stephen Wearing & John Neil

En este post hablaremos de los consumidores de turismo sustentable, que de ahora en más llamaremos Ecoturistas.

Como es de suponer, estos turistas no son para nada consumidores tradicionales, sino que sus principales motivaciones de viaje se sustentan en cuestiones más profundas que la elección de un destino simplemente por el impulso que conlleva la utilización del ocio y tiempo libre.

Algunas de las premisas básicas que congregan a los ecoturistas son:

-El creciente interés por visitar zonas vírgenes, selváticas, áreas protegidas o poco amenazadas por el hombre.

-Realizar actividades interpretativas y con un alto contenido educacional, como la observación de flora, fauna, ecosistemas y biodiversidad.

-Vivenciar nuevas experiencias, estilos de vida, costumbres y conocer gente que comparta esos valores.

-Tener la garantía de que el aporte económico que se está realizando a través del turismo en una región determinada, realmente será fuente de ingresos para la comunidad en su conjunto.

Niveles de Ecoturismo

Fuente: John Shores.

Nivel 0: Requiere que los viajeros reciban una mínima concientización acerca de la fragilidad de los ecosistemas que visitarán. Los viajes “incidentales” en la naturaleza se calificarían en este nivel.

Nivel l: Requiere que exista un flujo positivo de dinero entre el ecoturista y los ecosistemas visitados. Esto puede ser a través de contribuciones, o que una parte de impuestos aeroportuarios se destinen a áreas protegidas, o alguna otra forma de contribución por parte del visitante para la conservación.

Nivel II: Requiere que el ecoturista se involucre en forma personal en la conservación del medio ambiente. Algunos tours se han organizado alrededor de actividades para plantar árboles, o recolectar basura en zonas visitadas.

Nivel III: Requiere que se certifique que el sistema total del tour sea benigno para el medio ambiente. El análisis del sistema debe incluir, por lo menos el transporte, así como la comida y el alojamiento. Este nivel requiere demostrar que el efecto neto de la presencia del viajero sea neutral o positivo.

Nivel IV: Requiere demostrar que el impacto del viajero sea positivo. Debe haber esfuerzos para usar tecnología apropiada, reducir el consumo de energía, reciclar, establecer agricultura orgánica, fomentar métodos sustentables de aprovechamiento, y fijar una contribución personal para restablecer ecosistemas degradados.

Nivel V: Significa un viaje donde todo opera en forma ambientalmente sana. Esto incluye la propaganda, el transporte, el alojamiento, los alimentos y el tratamiento de todos los residuos. Este nivel debe ser la meta global para todos los que apoyan el ecoturismo.

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 Tipos de Ecoturistas

Fuente: Kreg Lindberg.

1.      Ecoturista Ocasional: Aquel turista que elige un tour de ecoturismo, casi de forma accidental, como parte de un paquete de actividades.

2.     Ecoturista de Hitos Naturales: El turista que visita ciertos puntos fundamentales del ecoturismo, para salir de la rutina de los viajes habituales.

3.     Ecoturista Interesado: Es el que busca específicamente este tipo de viajes por una verdadera motivación intrínseca.

4.     Ecoturista Entregado: Se trata de investigadores, científicos o estudiosos de la naturaleza, así como personas con vocación ambiental, que quieren aprender o ayudar a la conservación del medio ambiente.

 Ética del Ecoturista Responsable

-Organiza el viaje tratando de utilizar lo menos posible el uso de aviones o automóviles, recurriendo a otras opciones como los medios de transporte masivos: barcos, trenes, buses, etc.

-Empaca sólo lo necesario, evitando la generación innecesaria de residuos.

-Al realizar una reserva previa en el destino, tiene en cuenta las prácticas ambientales, sociales y de salubridad del hotel, operador turístico y/o servicios del destino. Para eso, investiga, busca información de la empresa, sus iniciativas de sostenibilidad y las certificaciones que posee.

-Una vez en el destino se preocupa por desplazarse de forma sustentable, utilizando bicicletas o realizando caminatas para conocer el lugar.

-Elije consumir alimentos de producción local y hacer compras en puestos donde los productos son fabricados artesanalmente.

-No desperdicia los recursos propios del lugar: ahorra agua y evita usar la electricidad.

-Contribuye a la interacción cultural, interesándose y explorando el folklore típico del destino.

-Pretende nutrirse de los conocimientos que el destino turístico tiene para ofrecer.

-Realiza un disfrute sustentable de los atractivos de la región, la naturaleza, la diversidad de especies y los ecosistemas característicos de la zona a través de actividades de escaso impacto ambiental.

-Está dispuesto a colaborar voluntariamente con el mejoramiento del enclave a través de la realización de actividades educacionales o ambientales.

-Una vez finalizado el viaje, comparte la experiencia con sus conocidos y amigos o incluso a través de redes sociales, fomentando la concientización ecoturística.

Para concluir podríamos decir que un turista tradicional llega a un destino arraigado a la idea de pensar qué tiene esa región turística para ofrecerle. 

En cambio, un ecoturista, desde el comienzo de su viaje se planteará qué puede hacer para ayudar/mejorar/ofrecer a ese destino como visitante.

¿Hacia dónde va Argentina como país turístico?

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Hace poco más de diez años comenzó a desarrollarse en la Argentina, un crecimiento prolongado y constante del turismo receptivo.  A partir de la crisis del año 2001, la competitividad del dólar, al devaluarse la moneda nacional, produjo que el país se posicionara en la industria turística internacional, provocando un notable incremento del producto bruto interno y la llegada de millones de turistas por año.

Turistas que rápidamente comenzaron a explorar esta región primitiva en ofertas de infraestructura y servicios para atender una demanda en plena expansión. De allí surgió la necesidad de ser un país preparado para responder a estos nuevos requerimientos; así nacieron, mejor dicho, se afianzaron, carreras universitarias como el turismo y la hotelería. Indudablemente había que perfeccionarse y comenzar a profesionalizar la industria turística en la Argentina.

Hoy en día, miramos un poco para atrás y vemos como ha ido formándose el país en materia de turismo, con su millar de atractivos naturales, culturales, históricos y arquitectónicos; una diversidad de climas y ecosistemas únicos a nivel mundial y una infraestructura de apoyo preparada para atender a la demanda existente.

Ahora bien, a más de 10 años de aquel primer despertar hacia algo más que una breve racha turística, nos enfocamos en otro aspecto que ha quedado relegado por los gobiernos de turno e incluso por la mayoría de las empresas turísticas y hoteleras del país.

¿Cómo estamos gestionando nuestros recursos naturales en esta afianzada Argentina turística?

A mi entender esta pregunta está relacionada con cuestiones fundamentalmente actitudinales, caracterizadas por la conveniencia política e incluso por el desinterés, por parte de algunas empresas turísticas-hoteleras del país. Sin embargo, en algunos casos, el desconocimiento podría ser alegado debido a la poca concientización en cuanto al tema y la importancia del mismo.

Básicamente el principal recurso con el que cuenta el turismo para desplazar a miles de personas fuera de sus lugares de origen por un tiempo determinado, es el atractivo que se ofrece en el destino, ya sea este natural, cultural, científico, etnológico, histórico o arquitectónico.

Sin ninguna duda, la capacidad del atractivo para ser competitivo y captar turistas estará íntimamente ligada al estado del mismo, es decir, que los posibles factores de riesgo como la contaminación o el deterioro ambiental, son claves para los turistas a la hora de determinar su destino de viaje, ya que un sitio con semejantes particularidades estaría condenado al fracaso rotundo, peligraría su continuidad en el tiempo y, por lo tanto, la consecuencia futura sería la desaparición del destino y toda su planta turística.

Debido  a esta argumentación de la importancia del atractivo propio de una región, me pregunto por qué tanto los gobiernos como las empresas turísticas y los hoteles involucrados en la industria no toman las suficientes medidas para la conservación y protección de los atractivos y recursos con los que cuentan para desarrollarse turísticamente. ¿Acaso no son estos el centro de la cuestión en materia de turismo?

Aunque para muchos de los actores implicados esto no sea así y su objetivo primordial esté fundamentado por una óptica cortoplacista basada en la obtención de rentabilidad en el menor período de tiempo posible, lógicamente para muchas otras empresas lo es.

Por esta razón, este blog tendrá entre sus objetivos, dar a conocer aquellas empresas turísticas que saben ser rentables y exitosas, teniendo en cuenta el entorno natural, cultural y social donde se encuentran inmersas, convirtiéndose en empresas diferentes, en el mejor sentido de la palabra, pero fundamentalmente sustentables.