El jueves pasado comenzamos la segunda edición del Programa de Mentorías para Líderes de Hospitalidad.

Un espacio que diseñé especialmente para que los colegas del sector pudieran salir un ratito de la operación diaria del hotel o restaurante, para encontrarse, escucharse y descubrir que no están tan solos en los desafíos cotidianos.

En esta primera sesión, Nico, uno de los participantes, trajo un tema que resonó fuerte en el grupo: la falta de reconocimiento.

  • ¿Qué hay detrás de la falta de reconocimiento a las personas?
  • ¿Por qué cuesta tanto agradecer de forma honesta y genuina?
  • ¿Por qué damos por sentado una felicitación?

Muchas veces se escuchan algunas falsas creencias que terminan debilitando la confianza y la motivación de los equipos:

«Si digo gracias, se van a confiar y relajar en sus funciones.»

«Si los reconozco, se agrandan y después no me hacen caso.»

«Para qué agradecer por algo que es simplemente su trabajo.»

Desde el coaching sabemos que el lenguaje es generativo: crea realidad y transforma el mundo en el que vivimos. Entonces, si prestamos atención a las palabras que usamos cada día con nuestros equipos… ¿Qué realidad estamos construyendo?

La gratitud es una de las declaraciones fundamentales en la ontología del lenguaje. Crecimos escuchando que “gracias” es una de las palabras mágicas, pero no siempre tomamos verdadera conciencia de cómo puede impactar en el otro un “gracias” dicho a tiempo y de corazón.

La gratitud fortalece relaciones. La falta de ella, las debilita.

¿Qué rol juega la gratitud en tu forma de liderar? ¿Coincidís conmigo en que la gratitud es clave para crear una cultura de hospitalidad?

Un abrazo,